Un espectador cualquiera. Una visión personal, propia.
Dos ojos brillantes que desde el patio de butacas tratan de aprehender todo lo que ocurre tanto dentro como fuera del escenario.
Alguien que busca aprender, descubrir y descubrirse en las historias que suceden ante sus ojos y conocer lo que los demás piensan. Que pretende dejar sus ideas, acertadas o erróneas para compartirlas con aquellos que estén de acuerdo y para que aquellos que no lo estén las rebatan.
Siempre de forma anónima porque la platea sigue oscura y los focos solo iluminan la escena.
H.